¿Alguna ves alguien se les acerco con la inquietud de por qué Dios no responde sus oraciones? Uno motivo constante de preocupación duda, frustración, desencanto que presentan algunos miembros de las iglesias es hecho y sentimiemto que provoca que Dios no responde sus oraciones o su clamor. Dios en su omnisciencia es capaz de escuchar todas las peticiones y conocerlas aún estando en nuestra mente. Pero puede perfectamente responderlas o no si es su voluntad, así como rechazarlas y decidir no atenderlas o responderlas debido a que nuestras intenciones, emociones, estado espiritual y fe no son correctos a la hora de hacerlas. Una oración eficaz es aquella que está lista para ser elevada a Dios. ¿Cómo podemos asegurarnos de que nuestra oración sea eficaz?
¿Alguna vez piensas si es justa la causa por la cual oras a Dios? ¿Te paras a pensar si tu petición es conforme al carácter justo de Dios? La causa de David en esta petición a Dios era ser librado de sus opresores. Pero su opresor era Saul, rey ungido por Dios mismo. Para David era importante estar seguro de que su causa era justa y de que su petición no era contrario a la voluntad o carácter de Dios. Por esto dice David: (Oye, oh Jehová, una causa justa) Porque su oración era hecha de labios sin engaños. Prov 12:22 Los labios mentirosos son abominación a Jehová; Pero los que hacen verdad son su contentamiento. Porque su deseo es que su vindicación proceda de Dios. Solo si era justa podría Dios intervenir justamente. Porque le pide a Dios que observe su proceder. (Vean tus ojos lo que es justo). Dios no puede responder una petición que no sea conforme a su carácter.
¿Meditas en tu condición espiritual antes de orar con Dios? O ¿Al empezar la oración cumples con ponerte a cuentas con Dios de tus pecados antes de avanzar más en la oración? David nos hace ver en este salmo lo importante que era para el su condición de espiritual ante Dios, necesaria para que Él oyese y atendiese a su desesperada oración. Dice el salmista: Tú has probado mi corazón y nada malo hallaste. Ir delante de Dios con una conciencia limpia y en santidad, condiciona la respuesta de Dios a nuestra oración. Proverbios 15:29 NVI [29] El Señor se mantiene lejos de los impíos, pero escucha las oraciones de los justos. En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios, yo me he guardado de las sendas de los violentos. Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen. 1Ti 2:8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.
¿Cuando vienes delante de Dios desesperado y haces una petición, la haces confiando en que Él puede responder? La confianza de David al pedirle a Dios que le liberase de mano de Saul estaba basada en tres afirmaciones de fe, de experiencias que David había tenido durante su vida con Dios. Dios, tu respondes a mi clamor. Dios, tu salvas a los que se refugian bajo tu diestra. Dios, cuidame como a la niña de los ojos y escóndeme bajo la sombra de tus alas. Estas tres afirmaciones de fe manifestaban que la seguridad del salmista estaba única y exclusivamente en Dios. Ora con la certeza de que Dios puede responder tu petición. Mateo 21:22 NVI [22] Si creéis, recibiréis todo lo que pidáis en oración. 1 Juan 5:14 NVI [14] Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.
Sin descartar nunca que Dios responde a nuestras oraciones según su voluntad y propósito. Nuestra oración puede ser eficaz: Si pedimos justamente, con una conciencia limpia de pecados y con la confianza de que Él puede responder a nuestra petición si es elevada con toda certeza y conforme a su carácter y voluntad. Pero como te sentirias si aun despues de todo Dios no rsponde tu petición? El salmista nos enseña como responder: Salmo 17:15 NVI [15] Pero yo en justicia contemplaré tu rostro; me bastará con verte cuando despierte.
Pastor Jose Enrique Pando. Misión Evangélica Bautista en Salamanca. 19 de Julio del 2026.