¿Cuál es una de las actitudes que más se refleja en las personas hoy? El maltrato. ¿Qué provoca en ti presenciarlo o experimentarlo? Odio, rencor, pena, rechazo, deseos de venganza, ira. En otras personas, el resultado del maltrato también puede generar inseguridad, miedo, tristeza, desesperanza. De una manera u otra, estos sentimientos nos arrastran hacia un ciclo repetitivo que ha controlado este mundo desde su caída en el pecado. Pero hay una manera de romper ese ciclo de maltrato y sus consecuencias: amando como Cristo, porque el amor de Dios es la solución al ciclo del maltrato.
Mateo 5:38-48. Israel siempre tuvo problemas con obedecer la ley, a excepción de un punto: eran expertos en aplicar el ojo por ojo. Israel siempre fue un pueblo rechazado, maltratado y con muchos enemigos. Con el pasar del tiempo, esta cultura del maltrato fue creciendo en ellos junto con todas sus consecuencias. Esto los llevó a ser severos en el trato entre semejantes y peor hacia los de afuera. Se volvieron personas de corazón duro y de mente fría. Son un ejemplo de lo que puede hacer un largo ciclo de maltrato en las personas.
Por eso Jesús se da a la tarea de enseñarles a todos los que le oían durante el sermón del monte que el amor es la solución al maltrato, al odio y al rencor. La única manera de romper ese ciclo es amando igual que Dios. No devuelvas mal por mal. Esto nos enseña el principio bíblico del perdón, de no ser rencorosos y vengativos, de intentar vencer o romper todo un ciclo de malas acciones con la decisión y acción de amar. Si a cada acción de maltrato o violencia respondemos igualmente, estaremos alimentando el odio y el rencor que estamos llamados a eliminar por medio del amor de Cristo.
Amar a quienes quieren o te han hecho mal es la mayor prueba de amor que una persona puede mostrar. Jesús es y siempre será nuestro mayor ejemplo de amor y la meta que alcanzar. Ese amor solo proviene de Dios. Nosotros amamos, porque Él nos amó primero. Mis hermanos, no tenemos justificación para maltratar a otros, para guardar rencor y mucho menos odio. Como hijos de Dios, estamos llamados a amar, hemos sido renovados para amar, estamos puestos en este mundo para romper el ciclo del maltrato, porque el amor de Dios en nosotros es lo único que puede lograrlo.
Pastor Jose Enrique Pando. Misión Evangélica Bautista en Salamanca. 10 de Mayo del 2026.