Cuando el cielo recibe lo que la tierra despide

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Hay momentos en la vida que no sabemos cómo explicar… Momentos en los que las palabras no alcanzan, en los que el alma se queda en silencio y el corazón solo sabe latir y sentir dolor. Pero en medio de este dolor, hay una verdad eterna que necesitamos abrazar: mientras la tierra despide, el cielo recibe. Lo que para nosotros es un final, para Dios es un comienzo. Lo que aquí se vive como pérdida, allá se celebra como encuentro.

Cuando se nos va un ser amado, el corazón duele. Pero en medio del dolor, Dios nos regala una verdad poderosa: Lo que para nosotros es pérdida, para Dios es algo precioso. “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos”. El salmista declara que la muerte de los santos es valiosa para Dios… es estimada en sus ojos. La persona que amamos no cayó en la nada, fue recibida en la eternidad. Allí no hay dolor, ni enfermedad, ni lágrimas.

Hay algo que debemos reconocer con honestidad: cuando alguien parte, no solo se va una persona… queda un vacío en el alma. Pero en medio de ese escenario, la fe nos revela una verdad poderosa: Dios no solo recibe al que parte, también se acerca para consolar y fortalecer al que se queda. Dios no observa nuestro dolor desde lejos. No estás solo en este proceso. Dios camina contigo en el duelo. “Dios no perdió a quien tú amas… Él lo recibió en sus brazos. Y mientras lo tiene allá, también te sostiene aquí.”

11 de Abril del 2026

Pastor Josué Rodríguez / Iglesia – Misión Evangélica Bautista en Salamanca