Prédicas

Una oportunidad para glorificar a Dios

El conflicto es algo que no puedes evitar, es algo perenne en la vida de las personas. Tenemos que lidiar con él todos los días, llegando a nosotros de diferentes formas y tamaños. A veces somos los causantes y otras no, pero, aun así, siempre lo tendremos. Por más que intentes huir de cualquier conflicto, siempre te va a alcanzar.

La mejor manera de terminar con el conflicto es enfrentándolo. La manera en que lo enfrentes y respondas ante este tendrá un impacto positivo o negativo, tanto en tu vida como en la de cada persona que pueda estar implicada en este. También dejará un buen o mal testimonio tuyo como cristiano y, por consiguiente, una buena o mala imagen de Dios.

Lectura Bíblica: Filipenses 2:1-13

La mejor manera de entender el conflicto y de responder adecuadamente a este, es analizando cómo reacciona y gestiona Dios el conflicto, aun cuando Él no tiene la culpa de este. Nosotros somos los iniciadores del conflicto más grande que ha existido. La Palabra de Dios nos enseña que Él está enemistado con el pecador. Dios creó y le otorgó al hombre todo cuanto este necesitaba para vivir y vivir armónicamente en una relación pura y sana junto a su creador. Pero el hombre no valoró nada de esto y, en desobediencia, destruyó esa armónica relación, creando enemistad entre él y su Dios. Es decir, a pesar de que Dios aborrece el pecado y que, por tanto, está enemistado con el pecador, buscó una solución para poder solucionar este conflicto que no inició Él: «Cristo». Aun estando libre de culpa del conflicto y siendo el más afectado por este, es el que toma la iniciativa para solucionarlo, buscando la edificación de los culpables y siendo Él el único en sacrificarse para lograrlo.

Por lo que, para aprender a lidiar con el conflicto, tenemos que aprender a conocer la mente de Dios, lo que Él nos ha permitido conocer por medio de su Palabra. ¿Cómo podemos edificar y glorificar a Dios con el conflicto? Confíe en Dios antes que en ti. (V. 1-4) El consejo de Pablo a los Filipenses al pasar por este momento de conflicto fue el de confiar en el carácter renovado por Dios en sus vidas antes de dejarse llevar por el carácter que es influenciado por el pecado. Es decir, el consejo es que no confíes en tus capacidades humanas, más bien confía en los frutos propios del carácter de Dios. También exhorta a no hacer nada por contienda o por vanagloria, sino que con toda humildad miremos a los otros como más importantes que nuestro ego, que uno mismo. Mirar sin egoísmo, con el fin de buscar el bienestar de la otra persona.

¿Cómo podemos edificar y glorificar a Dios con el conflicto? Obedezca a Dios. (V. 12) Pero para que este conocimiento sea efectivo y dé frutos en nuestra vida y, en este caso, frutos que nos ayuden a lidiar con nuestros conflictos, debe de ser puesto en obediencia absoluta. ¿Deseas poder lidiar de manera justa y sana con los conflictos y de paso glorificar a Dios en ello? Sea completamente obediente a su Palabra. El mayor ejemplo de obediencia siempre será el de Cristo y este nos muestra cuál es el tercer paso a seguir para glorificar a Dios en el conflicto: Imite a Dios. (V. 5) En este punto, el consejo de Pablo a los Filipenses es el de imitar a Jesús en su manera de solucionar el conflicto. Reconoce a Dios como mediador. (V. 13) Ya en este último consejo para lidiar con el conflicto, podremos cerrar con esta gran verdad. El deseo de reconciliación proviene de Dios.

Reconoce que solo Él te puede ayudar a actuar de manera humilde, pacífica, amorosa, bondadosa y misericordiosa. Cualquier otra actitud diferente a esta dificultará la resolución del conflicto y te hará desaprovechar la oportunidad de glorificar a Dios. Quiero que por un momento pienses en Jesús estando crucificado. «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Hasta este punto Jesús estaba consciente de que su muerte y todo cuanto él había obrado era lo único que podría solucionar el mayor conflicto de todos los tiempos. «Consumado es», nos muestra su determinación en resolver este conflicto. Sin importar los malos deseos de los contrarios, estos no pudieron cambiar sus buenos deseos hacia ellos. Por esto, la mejor manera de lidiar con el conflicto, de edificar en el conflicto y de glorificar a Dios en el conflicto siempre será: confiando en Él, obedeciéndole en todo el proceso, imitando a Cristo en cada paso y decisión a tomar y, reconociendo que es Él, el mejor mediador y el único que puede resolverlo de manera justa y sana.

Pastor Jose Enrique Pando. Misión Evangélica Bautista en Salamanca. 5 de Julio del 2026.