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Se espera algo diferente del creyente | Lucas 19:1-10

Hoy son muchas las personas que dicen ser creyentes y tener fe. Hoy en día un creyente puede ser cualquiera, pero no necesariamente tener una verdadera fe. Hacemos muchos creyentes en cada gran evento de evangelismo, en cada profesión de fe, en cada bautismo. Se llenan incontables informes al respecto. Pero hay una realidad de la que después no se habla o no se menciona: la mayoría de estas personas no llegan a ser verdaderos creyentes. Lo que nos lleva a una pregunta muy importante. ¿Cómo podemos conocer que tenemos fe?

El arrepentimiento sincero y constante en la vida del creyente, sin lugar a duda, ha sido y será siempre la mayor prueba personal y colectiva de verdadera fe en Jesucristo.

¿Qué significa arrepentimiento?

La palabra griega principal utilizada en el Nuevo Testamento para «arrepentimiento» es μετάνοια (metanoia).

  • Significado literal: «Cambio de mente» o «transformación del entendimiento».
  • Según la palabra de Dios, el arrepentimiento implica una transformación profunda en la forma de pensar, un cambio de actitud, redirigir la vida de manera que provoque un cambio real de la conducta. Es decir, cambiar todo lo malo del pasado para darle paso a algo nuevo y bueno.

La Biblia nos enseña que para poder ser salvos y tener vida eterna debemos arrepentirnos.

Lucas 13:3 NVI

[3] ¡Os digo que no! De la misma manera, todos vosotros pereceréis, a menos que os arrepintáis.

Hechos 3:19 NVI

[19] Por tanto, para que sean borrados vuestros pecados, arrepentíos y volveos a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor,

Por ello la Palabra de Dios nos exhorta al arrepentimiento al tener cada vez más cerca el Reino de Dios.

Mateo 3:2 NVI

[2] «Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca».

Este es un principio bíblico fundamental de nuestra fe, uno que la mayoría de los que estamos aquí entendemos. Pero hoy quiero mostrarles cómo se manifiesta el arrepentimiento en una persona cuando conoce a Jesús. Porque, si importante es tener conocimiento sobre qué es el arrepentimiento y para qué es necesario, también de importante es conocer cómo se manifiesta en las personas con fe. ¿Cómo puedo saber si realmente me he arrepentido delante de Dios? ¿Cómo puedo saber si una persona es realmente un creyente arrepentido? Lucas 19:1-10

¿Cómo se manifiesta el arrepentimiento en una persona?

  1. Una persona arrepentida busca conocer aún más a Jesús. V. 3

Si antes vivía su vida lejos de Dios y le parecía tan normal, después de arrepentirse buscará conocerle más y mejor. Para ello:

  • No va a poner excusas en su condición o en cualquier otra situación. Podemos notar cómo ni la multitud, ni su pequeño tamaño fueron impedimento para buscar aunque sea poder ver a Jesús… Poner ejemplos de excusas.
  • No repara en esfuerzos. Parecerá algo simplista o infantil, pero adelantarse corriendo y subirse a un árbol para poder ver a Jesús manifiesta lo que realmente era importante para Zaqueo en ese momento.

¿Cómo se manifiesta el arrepentimiento en una persona?

  1. Una persona arrepentida es reconocida por Jesús. V. 5, 9, 10

Hace poco hablamos que es bien conocido en los evangelios que Jesús era movido por los actos de fe que veía constantemente en su andar y al relacionarse con las personas que se le acercaban.

No importaba su anterior condición espiritual, o su presente posición social. Tan siquiera le importa en qué lugar estuviese la persona, al alcance de su vista o no, en un lugar diferente al que se encontraba Jesús. Solo con un acto de fe y arrepentimiento real, bastaba para que Jesús sintiese y reconociese tal fe, para que fuera movido a misericordia y a hacer grandes milagros. Tenemos el caso de Natanael, la mujer con flujo de sangre, el siervo del centurión y este que vemos hoy en particular.

¿Cómo se manifiesta el arrepentimiento en una persona?

  1. Una persona arrepentida muestra frutos de su arrepentimiento. V. 8

No le importa hacer sacrificios personales. Si hay algo de lo que nos cuesta desprendernos es de aquello que es muy significativo para nuestras vidas. Para Zaqueo, quien era jefe de los cobradores de impuesto, quien debía de llevar mucho tiempo amasando la fortuna que tenía, no le importaba desprenderse de la mitad de esta con tal de agradar a Jesús. El arrepentimiento en Zaqueo le había provocado una transformación de su entendimiento, como veíamos en el significado de la palabra en griego metanoia. Esto le hizo entender que la avaricia, la tacañería, el egoísmo, el apego por los bienes materiales no eran actitudes que tenían que ver con Jesús. Es interesante notar que, a diferencia del rico, Zaqueo no pregunta, más bien sabía qué debía de hacer en consecuencia con la fe que ya tenía en Jesús. Podemos notar que Jesús no le pregunta, no le amonesta, o al menos, no ve necesario hacerlo porque sabía qué había en el corazón de Zaqueo.

Otro fruto de arrepentimiento de Zaqueo es buscar revertir el mal que le había hecho a otras personas en el pasado. El arrepentimiento, como habíamos visto al principio, no solo consiste en un cambio de pensamiento, también de actitud y de conducta en nuestras vidas. La fortuna de Zaqueo debió de haber crecido en parte por la extorsión y manejos abusivos de su oficio. Por lo que su fe en Jesús le hizo no solo ver su mala actitud en el pasado y el daño que esta había provocado. También le hizo ver lo importante que era revertir ese mal, compensar su mala conducta anterior, por un correcto proceder en el presente. Uno que evidencia un cambio, una transformación de mente y espíritu y que agrada a Dios.

Mis hermanos, una persona arrepentida debe de mostrar frutos. Nuestra fe debe de estar acompañada de obras que evidencien un cambio real en nosotros. Nos podemos poner excusas que nos lleven a la autocompasión y al engaño. El ejemplo de Zaqueo es significativo, ya que nos muestra que los frutos no demoran en mostrarse, y que el cambio de mentalidad y conducta es evidente en la persona que realmente ha puesto su fe completamente en Dios.

Mateo 3:8 NVI

[8] Producid frutos que demuestren arrepentimiento.

Hechos 26:20 NVI

[20] Al contrario, comenzando con los que estaban en Damasco, siguiendo con los que estaban en Jerusalén y en toda Judea, y luego con los gentiles, a todos les prediqué que se arrepintieran y se convirtieran a Dios, y que demostraran su arrepentimiento con sus buenas obras.

Pastor Jose Enrique Pando. Misión Evangélica Bautista en Salamanca. 13 de septiembre del 2026.